Desde mediados de 2015 ese país ha cuestionado las importaciones de 30 empresas y filiales chilenas ligadas al sector.

En el mercado creen que el bloqueo busca beneficiar a la producción local, que no para de crecer. Titular de Sernapesca, Alicia Gallardo, viajó a Moscú para buscar una salida a la crisis: « embarques se retomarán en los próximos meses », anunció.

Las autoridades fitosanitarias rusas decretaron la semana pasada el bloqueo a las importaciones de algunas de las mayores empresas salmoneras en Chile, denunciando una excesiva presencia del antibiótico oxitetraciclina. La noticia encendió las alarmas en un sector que ya estaba amenazado por el impacto del coronavirus en el comercio global.

Sin embargo, las restricciones habían comenzado antes, cuando a mediados octubre el Servicio Federal de Vigilancia Veterinaria y Fitosanitaria de Rusia (Rosselkhoznadzor) incluyó en su lista de empresas objetadas a una serie de productores chilenos, y luego a otro grupo a fines de enero.

En total, actualmente son 30 las empresas y filiales chilenas ligadas al sector que figuran en el registro de la agencia desde mediados de 2015 por diversos reparos, incluyendo firmas de logística y bodegas. Los reportes del organismo han sido cuestionados por productores en Chile, como Camanchaca, que asegura haber eliminado hace años el uso de ese antibiótico.

Algo similar ha ocurrido con los productores noruegos, que también vieron cerrado su acceso al mercado ruso. « Dieron algunas explicaciones generales, pero entregaron detalles sobre cuál es el problema con los embarques y aunque fueron invitados a inspeccionar las instalaciones no parece que estén muy ansiosos por arreglar las cosas », dijo Thomas Myrholt, analista de SpareBankel, en Oslo.

Este jueves, Sergy Dankvert, la máxima autoridad de Rosselkhoznadzor, se reunió con la directora de Sernapesca, Alicia Gallardo, que viajó a Moscú para buscar una salida a la crisis.

Ante este panorama vale la pena considerar que Rusia tiene un extenso historial de aplicar barreras comerciales y que esas restricciones están impulsando un histórico auge en su propia industria salmonera, que ahora tiene pretensiones de convertirse en una potencia exportadora.

Campeón nacional

Luego de que Rusia se anexara la provincia ucraniana de Crimea en 2014, varios gobiernos aplicaron sanciones contra empresas de ese país. El Kremlin contraatacó con restricciones a las importaciones de alimentos argumentando riesgos sanitarios. La medida abarcaba 60% de todas las internaciones de carne y pescado. La represalia golpeó particularmente a los productores de salmón de Noruega, Canadá, Australia, EEUU y la UE. Según estimaciones de Swedbank Markets, las restricciones eliminaron 10% del mercado de salmón de Noruega, hasta entonces el principal proveedor de Rusia.

« Al día de hoy, aparte de algunos proveedores como las Islas Faroe, prácticamente no hay ningún otro productor extranjero que esté abasteciendo al mercado ruso », explicó Myrholt.

La decisión obligó a los consumidores rusos a volcarse a las compañías locales, como Russian Aquaculture. Aunque actualmente es el mayor productor del país, hasta 2013 solo era un importador de salmón noruego. La firma es propiedad de Gleb Frank, hijo de un exministro de Vladimir Putin y yerno de Gennady Timchenko, un multimillonario petrolero y estrecho amigo del presidente.

Tras un difícil comienzo, 2017 marcó su despegue, con su producción disparándose 664% en el primer semestre de 2017. Su consolidación, sin embargo, llegó el año pasado, cuando la producción se multiplicó más de 12 veces a 9.600 toneladas en la primera mitad del año. La compañía cerró el ejercicio con 20 mil toneladas, pero su meta es alcanzar las 35 mil toneladas para 2025. Y en su último reporte aseguró que dispone de un área de cultivo suficiente para producir 50 mil toneladas, la mitad del mercado ruso.

Respaldo estatal

Junto con el bloqueo a las importaciones de alimentos en 2014, el gobierno prometió políticas para incrementar el suministro y actualmente impulsa un plan para triplicar la capacidad de producción local para 2030. El director de la Agencia Federal de Pesca de Rusia, Ilya Shestakov, destacó que la autoridad está dando a las empresas nacionales una preferencia de 15% en los contratos con el Estado y que garantizó inversiones en la producción de alevines de salmón, un insumo clave para la industria.

« A mediados de 2018 las autoridades rusas también aplicaron restricciones a los productores de las Islas Faroe pero las levantaron después cerca de un año. Como los productores locales todavía no tienen la capacidad para abastecer completamente la demanda interna parece verosímil que estén recurriendo a estos cierres temporales para impulsar su desarrollo interno », comentó Myrholt.

Aunque el mercado interno todavía no está completamente cubierto, el objetivo a largo plazo del gobierno es convertir a Rusia en una potencia mundial en la exportación de alimentos y las salmoneras ya están respondiendo al llamado. A fines de septiembre, Russian Aquaculture anunció que comenzó a vender parte de su producción en el mercado internacional a precios competitivos. « Tenemos un producto de alta calidad y ahora nuestro plan es exportar », dijo el director de producción Viktor Davydov. En entrevista con la agencia Xinhua, el director ejecutivo Ilya Sosnov apuntó directamente a los consumidores chinos. « Seguir enfocarnos solo en el mercado ruso es muy riesgoso y por eso el mercado chino es importante para nuestra estratégica de largo plazo ».

Hasta ahora, las represalias que impuso en 2014 el Kremlin a sus socios comerciales en Europa, Australia y Norteamérica habían beneficiado a los productores chilenos, que enfrentaban menos competencia en este mercado. Pero ahora todo indica que las empresas nacionales se sumarán a la lista de compañías perjudicadas por las políticas de Moscú.

Fuente: DF.cl

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