Antes de intentar evaluar el volumen y el futuro potencial del mercado halal, debe reconocerse primero que no existen mecanismos específicos para hacer un seguimiento del comercio o el consumo de los productos halal como tales.
También hay que tener en cuenta que muchos productos halal, por ejemplo las frutas y verduras, cereales, frutos secos, los aceites y las legumbres,  no tienen la certificación halal porque no existe necesidad o demanda de la misma.
No existe ningún sistema específico para capturar el comercio de los productos halal, como los códigos del SA, aunque determinados países cuentan con sus propios métodos para capturar estos datos.

En Malasia esto se hace con la colaboración entre varias autoridades tales como las aduanas, el JAKIM (Autoridad del Gobierno de Malasia para los productos con certificación halal)  y el Departamento de Normalización de Malasia. No obstante, estas cifras no hacen referencia exclusivamente a los productos con certificación halal e incluirán otros productos alimentarios generales así como productos básicos tales como el aceite de palma.

La certificación halal constituye un aspecto importante para los productos cárnicos y avícolas y otros productos manufacturados en todos los sectores de alimentos y bebidas y, en menor medida, para los sectores de la cosmética y los productos farmacéuticos.

La gama de productos que se están certificando también se está expandiendo, en consonancia con el incremento de la sensibilidad de los consumidores y el reconocimiento, cada vez mayor, de que la certificación halal de los productos existentes puede abrir las puertas de nuevos mercados.
Para los fines del presente informe se han utilizado las cifras comerciales correspondientes a los alimentos y las bebidas, sin incluir el cerdo, el alcohol o los productos derivados del tabaco. Asimismo, en términos generales se puede asumir que, en los países de mayoría musulmana, la producción, las importaciones y las exportaciones son halal.

A partir de esta premisa, se pueden derivar algunas evaluaciones relativamente precisas y, sin lugar a dudas indicadoras, del volumen y el potencial de futuro del mercado halal. Estas evaluaciones pueden constituir una guía útil para toda persona que ya participe en este mercado de rápido crecimiento, o se esté planteando hacerlo. Un informe encargado por el Gobierno de Dubái y de cuya investigación y redacción se encargaron Thompson Reuters y DinarStandard2, valoraba el mercado de alimentos y bebidas halal en 1,37 billones de $EE. UU. en 2014.

Eso representaba el 18,2% del mercado global de alimentos y bebidas y un incremento del 6,2% con respecto a las cifras de 2013.

Si bien el mercado halal está repartido por varios países y culturas, si se considera un mercado colectivo único de 1,37 billones de $EE.UU., el consumo de alimentos y bebidas de la población musulmana es superior al de China (857 billones de $EE.UU.), los Estados Unidos (768 billones de $EE.UU.), el Japón (445 billones de $EE.UU.) y la India (434 billones de $EE.UU). Así pues, pese a su fragmentación geográfica y la inconsistencia de sus reglamentos, el mercado halal constituye un mercado muy significativo que no puede ser ignorado.

Además, el hecho de que la población del mundo musulmán –con un 60% de personas menores de 30 años–
sea fundamentalmente joven indica que la demanda de productos y servicios halal es previsible que mantenga su curva ascendente de crecimiento y se convierta en un mercado cada vez más influyente en la próxima década.

Fuente: Un extracto de un dossier en el mercado Halal de la OMC

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