El alumbramiento de un ternero, y en general de todas las especies de mamíferos, tiene 3 fases: prodrómica, dilatación y expulsión, de la cría y la placenta. Estos son los signos que debe reconocer para saber si el nacimiento fue exitoso o si en cambio la madre requiere de asistencia.

César Augusto Gómez Velásquez, médico veterinario y magíster en Ciencias Veterinarias, describió cada una de estas etapas, así como también lo que se debe tener en cuenta una vez finaliza el parto.

“En los mamíferos, la cría desencadena el proceso de parto bajo una condición de estrés (que necesite más nutrientes de los que recibe por sangre), estrés de oxigenación (que esté recibiendo menos oxígeno del que necesita) y estrés por la capacidad del abdomen. Por ejemplo, terneros grandes o vacas pequeñas tienden a durar menos tiempo en gestación”, explicó.

Esto ocurre en la primera fase, que se llama prodrómica o de preparación, donde el ternero comienza a asumir una posición para iniciar el alumbramiento. En el 90 % de los casos, se acomoda en actitud anterior, con la cabeza entre las patas delanteras hacia afuera. En el 10% restante, la actitud es posterior, donde lo primero que sale son las patas traseras.

En cuanto a la posición, se debe observar cuando haya alguna señal de una pezuña torcida o la cabeza mal ubicada, que puede ser un signo de distocia que podría ocasionar una dificultad en el parto.

En la fase prodrómica, la hembra comienza a ser estimulada por las hormonas oxitocina y estrógenos placentarios, que los eyecta por los pezones. Eso indica que hay un estímulo hormonal en cadena que culmina con la expulsión del ternero”, aclaró Gómez.

Mientras esto sucede, empieza la segunda fase de dilatación, donde las hormonas relajan el canal del canal del parto, compuesto por los huesos de la cadera y el canal cervical hacia el útero. En esta etapa se da el tránsito de la cría mediante contracciones rítmicas hacia el exterior.

Durante la fase de dilatación, se observan las bolsas de agua, que están llenas líquido amniótico. Estas bolsas se ven desde el exterior de la vulva y no conviene romperlas porque ayudan a una dilatación más compacta del cérvix.

Después de que se expulsa la cría, que puede durar unas 4 o 6 horas, ya vendría la tercera fase, que es la expulsión de la placenta, que en vacas puede durar unas 12 horas después del nacimiento”, añadió el médico veterinario.

El ganadero o el operario deben estar atentos durante todo este proceso porque pueden ocurrir complicaciones, bien sea por distocia o porque la vaca gestó mellizos, donde la primera cría puede nacer normal pero la segunda puede salir débil por el esfuerzo.

No me puedo ir a dormir si la vaca está en proceso de parto, porque eventualmente el ternero necesita ayuda, donde debemos verificar las señales de que nació bien, de que se levante, que consuma calostro, curarle el ombligo pues el mismo proceso del parto rompe el cordón umbilical”, concluyó.Fuente: ContextoGanadero

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