La sangre molesta al ganado?

Mucha gente interesada en el bienestar del ganado se preocupa de que los animales vean o huelan la sangre. El ganado se frena y olfatea la sangre en el piso (Grandin, 1980ª); el lavar la sangre facilita el movimiento. El frenarse puede deberse a una reacción a lo nuevo. Un pedazo de papel en la manga o caja de aturdimiento produce una reacción similar. El ganado se frena y en ocasiones rehusa entrar a cámaras de aturdimiento o prensas, si los sistemas de ventilación arrojan el olor de la sangre en sus caras a la entrada de estos lugares. El ganado entrará más fácilmente si mediante un sistema de extracción de aire se crea una zona de presión negativa. Esto sacará el olor fuera del alcance del ganado a medida que ellos se aproximan a la entrada de la sala de desensibilización.
Las observaciones en los rastros tipo « Halal & Kosher » indican que el ganado entra sin problema a la prensa pese a que esté cubierta de sangre. En el sistema de sacrificio de rito Judío (Kosher) o Musulman (Halal), se corta la garganta de un animal completamente consciente con un cuchillo filoso. El ganado tranquilamente coloca su cabeza en un artefacto sujetador y algunos animales lamen o beben la sangre presente. El sacrificio puede llevarse a cabo muy tranquilamente con muy escasos signos de agitación conductual si el aparato de sujeción se opera gentilmente.

Sin embargo, si algún animal se torna agitado o frenético durante la sujeción, los animales siguientes con frecuencia se agitarán. Un día entero de sacrificio puede tornarse en una reacción en cadena continua de animales excitados.

Al día siguiente, después de lavar el equipo los animales se muestran tranquilos. Probablemente los individuos excitados estén olfateando alguna ferohormona de alarma de la sangre de algún animal que sufrió un estrés severo. La sangre del ganado sometido a un estrés relativamente bajo, tiene muy poco efecto. No obstante, la sangre de animales que sufrieron un estrés severo y mostraron signos de agitación conductual por varios minutos, puede provocar reacciones de terror en otros animales. Eibl-Eibesfeldt (1970) observó que si se mata una rata instantáneamente en una trampa, ésta puede volver a utilizarse. La trampa no capturará más animales si hiere o falla en matar un animal inmediatamente.
La investigación en ratas apoya esta idea. Las ratas muestran una reacción de terror ante la sangre de ratas o ratones sacrificados con bióxido de carbono (Stevens y Gerzog-Thomas, 1977). El bióxido de carbono provoca secreción de esteroides adrenocorticales (Woodbury et al., 1958). Las observaciones del autor sobre la eutanasia con bióxido de carbono en ratones muestran que estos se convulsionan e intentan escapar frenéticamente. La sangre de conejillos de Indias o humana tiene poco efecto en las ratas (Hornbuckle y Beall, 1974; Stevens y Gerzog-Thomas, 1977). Probablemente esto se deba a una cantidad reducida de estrés en la sangre de los donadores. El bióxido de carbono en altas concentraciones no produce excitación en los conejillos de Indias (Hyde, 1962). Stevens y Gerzog-Thomas (1977) también encontraron la substancia de alarma en la sangre y músculo, mientras que el tejido cerebral de la rata y ratón no provocó reacción de terror (Stevens y Gerzog-Thomas, 1977). En una prueba de opción las ratas evadieron músculo y sangre, pero no hubo diferencia entre tejido cerebral y agua (Stevens y Saplikoski, 1973).

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