Se trata de la firma Duhalde & Cía. A lo largo de 2022 concretó varios envíos a Medio Oriente y apuntan a consolidarse en 2023. Aún así, señalan que « es imposible competir con el dólar en estas condiciones ».

Cuando un emprendimiento correntino apuesta al desarrollo, a la industrialización, a la capacitación, a la generación de mano de obra genuina y local, es una buena noticia para la provincia. Y cuando dicho emprendimiento, sin importar el rubro al que pertenezca, apuesta a superar las fronteras y a llegar a mercados internacionales con su producto, es una doble buena noticia.

No sólo porque el producto en cuestión llegará a otros países, sino también porque llegar al mercado exportador significa haber podido alcanzar ciertos estándares de calidad, un producto de primera línea, métodos de trabajo destacables, requisitos económicos, legales de higiene y seguridad acordes a las exigencias internacionales, y todo ello es producto de un esfuerzo diario de los emprendedores y trabajadores correntinos.

Corrientes se ha ubicado históricamente como una de las provincias de mayor y mejor producción de carne del país. No sólo de carne vacuna, también produce, y de muy buena calidad, carne ovina, porcina, bubalina y hasta caprina (estos tres últimos tal vez no con tanta masividad como la primera).

Más allá de estos pergaminos, le ha costado regresar al mercado internacional con sus productos, pero es una tendencia que se está intentando cambiar.

El frigorífico Duhalde, propiedad de la familia del mismo nombre, ha comenzado a incursionar en el mercado exportador durante 2022, con resultados que parecen ser prometedores. Con carne ovina de calidad, criada en la zona, ha enviado tres contenedores con varias decenas de miles de kilos de carne ovina con destinos como Kuwait y Qatar.

“Estamos muy contentos por haber dado este paso, porque hay que tener en cuenta que la provincia de Corrientes no exportaba carne desde hace 25 años, y la última vez que se exportó carne vacuna ya data de 32 años atrás, estos datos nos hacen dar cuenta de que el esfuerzo valió la pena”, reconoció Duhalde en declaraciones a Radio Dos.

A grandes rasgos, la empresa ya ha enviado casi cien toneladas de carne ovina producida y criada en la provincia de Corrientes a los países indicados. “No enviamos sólo medias reces, en algunos casos enviamos carcasas, o cortes trozados que van en cajas”, explicó Duhalde.

Al mismo tiempo, indicó que las autoridades internacionales son muy estrictas en cuanto a las exigencias de higiene y seguridad en el proceso, también en el envío de los productos, para cumplir con estándares de calidad internacionales.

“Estamos muy contentos por haber dado este paso, porque hay que tener en cuenta que la provincia de Corrientes no exportaba carne desde hace 25 años, y la última vez que se exportó carne vacuna ya data de 32 años atrás, estos datos nos hacen dar cuenta de que el esfuerzo valió la pena”, reconoció Duhalde en declaraciones a Radio Dos.

A grandes rasgos, la empresa ya ha enviado casi cien toneladas de carne ovina producida y criada en la provincia de Corrientes a los países indicados. “No enviamos sólo medias reces, en algunos casos enviamos carcasas, o cortes trozados que van en cajas”, explicó Duhalde.

Al mismo tiempo, indicó que las autoridades internacionales son muy estrictas en cuanto a las exigencias de higiene y seguridad en el proceso, también en el envío de los productos, para cumplir con estándares de calidad internacionales.

Fin de la discusión

El Gobierno nacional confirmó el fin de la discusión por el troceo de carne y derogará la Resolución que obligaba a frigoríficos y mataderos a cambiar su forma de comercialización de carne.

La distribución seguirá siendo con media res, aunque continuará vigente la resolución de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, que indica que “cuando se deba transportar un trozo de carne superior a los 32 kilos, se deberá utilizar una herramienta manual o una máquina para su carga y descarga”.

El empresario curuzucuateño opinó al respecto. Dijo que “muy pocos frigoríficos en el país están en condiciones de avanzar con este método de trabajo, en Corrientes solamente somos dos frigoríficos, por lo que iba a ser muy difícil de aplicarlo en el día a día”, sentenció.

“Es imposible competir con un tipo de dólar así”

El empresario reconoció que, más allá de la buena noticia de instalarse en el mercado internacional, los costos de producción y el tipo de cambio al que acceden son dos factores importantes y que hasta ahora les han dejado un saldo negativo.

“Debemos invertir permanentemente en insumos, herramientas, capacitación y otros aspectos, y esos costos sumado a los costos fijos del funcionamiento de la planta se encarecen permanentemente por la inflación del país, y se nos hace difícil mantener ese nivel”, comentó.

Asimismo, reclamó por los diferentes tipos de cambio que rigen en el país, y la disparidad existente entre el dólar libre y el dólar oficial. “Hoy tenemos una brecha de casi el cien por ciento entre el dólar que nos pagan a nosotros y el dólar libre, que muchas veces debemos salir a conseguir para poder cumplir con nuestros compromisos”, dijo.

Proceso religioso de sacrificio del animal

Duhalde explicó que “el esfuerzo que debemos hacer para cumplimentar con los requisitos y exigencias de cada país es muy grande, muchas veces no está relacionada con cuestiones legales, o de salubridad, sino que hay veces en las que debemos cumplir con requisitos culturales y religiosos”.

Tal es así, que para poder colocar carne ovina en países como Kuwait debieron aprender técnicas de sacrificio de animales que en esta parte del mundo no son conocidas y tampoco se utilizan, pero que responden a exigencias culturales del país comprador. Este tipo de “rituales” consisten en técnicas antiquísimas y que se practican en países con religiones como la judía o la musulmana.

Este método de sacrificio consiste en una incisión con un cuchillo afilado rápida y profundamente en el cuello, cortando la vena yugular y la arteria carótida de ambos lados pero dejando intacta la espina dorsal. El objetivo de esta técnica es el drenaje efectivo de la sangre del animal muerto, lo que da como resultado una carne más higiénica a la vez que una reducción del dolor y la agonía para el animal. Los detalles precisos de este método proceden de la tradición islámica más que de un mandato coránico concreto.

La religión musulmana, de acuerdo con la interpretación sus líderes religiosos que hacen habitualmente de los preceptos del Corán, no se admite que sus creyentes se alimenten de la carne de animales muertos o carentes de vitalidad.

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