Reino Unido anuncia plan contra importaciones ilegales de carne mientras crece la tensión por acuerdo SPS con la UE
El gobierno del Reino Unido, a través del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra), anunció la creación de un nuevo “plan de acción” para combatir el aumento de importaciones ilegales de carne, en medio de crecientes preocupaciones sobre bioseguridad y sanidad animal.
La medida surge luego de que autoridades del puerto de Dover informaran la incautación de más de 14 toneladas de carne ilegal en una sola semana durante marzo de 2026. Desde septiembre de 2022, las autoridades británicas han decomisado más de 422 toneladas de productos cárnicos ilegales, una cifra que ha aumentado considerablemente en los últimos meses.
El nuevo proyecto, denominado “Illegal Imports Improvement project”, contará con participación de organismos como la Food Standards Agency, Border Force y el Home Office, y buscará reforzar controles fronterizos, reducir la demanda de productos ilegales y mejorar la coordinación entre agencias gubernamentales.
Sin embargo, el anuncio también estuvo marcado por críticas desde el sector agroalimentario británico. El Comité de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (EFRA) expresó su preocupación luego de que el gobierno rechazara implementar un período de transición de al menos 24 meses para que empresas y productores puedan adaptarse a futuros cambios regulatorios derivados del nuevo acuerdo sanitario y fitosanitario (SPS) entre el Reino Unido y la Unión Europea.
El gobierno británico mantiene que el acuerdo SPS entraría en vigor a mediados de 2027, y sostiene que continuará trabajando con las empresas para asegurar una “transición fluida”, aunque sin comprometer un plazo formal de adaptación.
Además, Defra indicó que buscará mantener estándares elevados de bienestar animal y preservar cierto margen regulatorio independiente frente a normativas europeas, especialmente en materias como bienestar animal y tecnologías de precisión genética.
Representantes de la industria cárnica y asociaciones agrícolas advirtieron que los cambios podrían generar importantes desafíos logísticos y regulatorios para exportadores e importadores, especialmente si no existe suficiente claridad sobre los nuevos requisitos antes de la implementación del acuerdo
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